dimanche 22 novembre 2009

Raíz



Me la cruzo casi diariamente. Cada vez que me sonríe con su mirada líquida, sé que no tengo escapatoria. Apenas nos conocemos, pero en los escasos quince minutos que dura el trayecto en tren, me pone al tanto de su vida. Puede que yo sea su única cómplice involuntaria, aunque intuyo que también hay otr@s. Sé que está sola en nuestro país, que no tiene amigos, que toda su vida ha sido desmembrada. Me recuerda a uno de esos árboles tropicales con raíces externas que se alimentan de humedad y aire; desafía mi lógica.
Su acento del este resalta aún más cuando recuerda su lugar de origen, sus olores, sus sabores, sus lamentos. Proclama su odio a su nuevo hogar con la voz, nunca con palabras. Es una de tantas mujeres que metieron su vida en cajas por amor y una promesa. Ahora su casa es más grande, pero su microcosmos se ha reducido a un sistema binario compuesto por su marido y su trabajo. Simplemente gira. Cada vez que pronuncia “él”, alargando la e ligeramente, juguetea con su alianza de oro blanco. Venera a su pareja con la misma adoración ciega que sienten los niños pequeños por sus padres. No se da cuenta de que el rencor y la rabia siguen encaramados en todas las puertas aunque ella deje de verlos.

Hoy me confiesa que quiere tener un hijo, que ya tiene 30 años, que ha llegado el momento. Lo dice sin pasión, sin entusiasmo, sin amor. Hay más brillo en sus ojos cuando hojea las revistas de decoración que tanto venera. Me trago mi impotencia. En un mundo perfecto, la gente sólo debería tener hijos si sintiese un hueco irremplazable, un extraño anhelo mezclado con dolor, si en ese momento de su vida no existiese mejor regalo para el alma. Pero ella tiene una brújula prestada que de repente ha caído en sus manos. El norte es como una meca metafórica que tarde o temprano tendrá que visitar. No quiere viajar demasiado tarde y toparse en la ida con todos aquellos que ya están de vuelta.
Siento tristeza por ella, pero siento aún más tristeza por ese niño no nato o cruz en el calendario. No quiero que nazca por los motivos equivocados. Nadie debería ser forzado a convertirse en la raíz de otro alguien...

dimanche 1 novembre 2009

¿Cómo te venderías?



En esta extrañamente cálida noche de brujas, me vienen a la mente idas de pinza varias, entre las que destaco la última vez que pasé miedo. La culpable fue la película española El método.
Para los que no la conozcan, aclararé que no pertenece al género de terror en ninguna de sus vertientes, pero que su descarnado y deshumanizado realismo es como el espejo desencantado de la bruja de Blancanieves o el vivo ejemplo de una de las frases más conocidas de Hamlet: "algo huele a podrido en Dinamarca". Pues bien, algo huele very podrido en la raza humana para llegar a los extremos que alcanzan los 7 aspirantes a un alto puesto directivo en este impactante film de Marcelo Piñeyro.

Además de su very recomendeibol visión y sin spoilear demasiado, quiero proponeros una de las pruebas que realizaron los aspirantes. No tenéis que contestar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad si no os apetece, sólo reflexionar sobre ello. En mi opinión, es una de las pruebas de "autoestima-de-cara-a-la-galerilil" más fiables que he visto.

Una hecatombe nuclear esta a punto de asolar el planeta y sólo existe un refugio con plazas limitadísimas. Los efectos de la radiación duraran dos décadas y sus habitantes tendrán que vivir confinados a base de reservas hasta que pasen sus efectos. Tu única manera de acceder a este refugio ultra Vip es demostrar una (o varias) cualidad/es que te haga/n lo suficientemente valios@ como para resultar imprescindible, no sólo para el resto de tus compañeros, sino de cara al futuro de la humanidad. ¿Cómo te venderías? ¿Qué es eso que te hace maravillos@, unic@ e irrepetible?

¿Pistillas? En el film, alguna se vendió como cocinera, otro como abogado, otro como cuentacuentos, e incluso hubo una que, aprovechándose del ambiente testosteróneo reinante, se ofreció a ser la madre de la futura humanidad... en fins...

Trick or treat?



[P.D. Sí, es Jim Sturgess :D]

[P.D.2. Voten en la encuesta. Más de una opción es posibol]

samedi 31 octobre 2009

Fantasía de contacto



De los cinco sentidos, el tacto es el que más se ha atrofiado. Nuestra piel hiberna bajo el ritmo de los tambores de silicio aunque, en ocasiones, nos tiemblen desorientadas las yemas de los dedos. El miedo cose nuestras nuevas células. Pero el miedo siempre lleva al deseo de la mano. Ambos se enzarzan en un pulso agotador y cuando el miedo baja la guardia, chocamos, desesperadamente, como obstinados kamikaces. No nos importa la dirección ni la velocidad ni la fuerza. Sólo anhelamos el calor que hace tambalear el iglú que tan cuidadosamente nos hemos construido.

Durante ese brevísimo instante de primavera, enrollamos el pasado al cuello como si fuera una vieja bufanda. Todo lo que hemos sido, lo que creíamos ser, se reduce hasta calentar sin sobrecargar los doloridos omoplatos. Reptilianos, fantaseamos con la idea de arrojarla a algún microcosmos paralelo, reiniciarnos, superar el horror vacui; pero casi nunca lo hacemos. ¿Con que vamos a cubrirnos sino cuando acabe la primavera?





... pero el vértigo no siempre anula las cosquillas...



[Dedicado al chico sin nombre]

vendredi 23 octobre 2009

¿Regalo o inversión?



Durante un tiempo fui una “emailadora” compulsiva. Cada vez que encontraba algo que me fascinaba en la red, bien fuera una canción, un texto o algún “tubito”, se lo enviaba rauda y veloz a todos mis contactos. Lo hacía siempre llevada por mi afán compartidor convencida de que, de la misma forma que a mi me había tocado de alguna manera, también podría tocar al resto.

Sin embargo, con cada nuevo correo colectivo, a la vez que la expectativa, también iba aumentando la frustración. Las personas que contestaban oscilaban entre pocos o ninguno y yo necesitaba feedback. No porque quisiera que me dieran las gracias (o jabón nenuco del bueno), sino porque necesitaba saber hasta qué punto aquello que yo enviaba llegaba a la gente.

Rumiando situaciones parecidas, me encontraba en mi punto álgido de victimismo y autocompasión post-adolescente, cuando recordé una de esas (puñeteras) lecciones gestálticas que siempre tengo presentes "¿Cuándo envío cosas a los demás, que estoy haciendo: un regalo o una inversión?".

Un regalo supone dar algo por el placer de dar. La satisfacción máxima reside en el propio acto regalil y se satisface con el, mientras que con una inversión, siempre existe alguna expectativa de reciprocidad externa a ese acto, y sólo nos sentimos realmente felices cuando finalmente cobramos nuestra parte del “intercambio”, sea del tipo que sea.

Supongo que ni las personalidades más zen alcanzan esa utopía, ese nirvana antineurotico llamado Expectativa 0, pero algunos lucky few están más cerca de Yoda que de Mr Scrooge. Asumiendo que aún oscilo entre el CrudoCruditoCasiBlanco y el GrisOscuroCasiNegro, decidí limitar no sólo mis correos, sino todos mis presents a mi sentido común, y desde entonces, regalo menos, pero regalo mejor.

lundi 19 octobre 2009

Una de monstruos...



El monstruo de las cosas malas que no se dicen tiene la forma de un globo gigantesco siempre a punto de explotar. Resulta fácilmente observable cuando la luz le da de frente o el viento sopla con violencia. Clava sus pezuñas en la espalda y se agarra con vehemencia a la zona del pecho, como un bebé de 200 kilos o una gigantesca mochila que, por algún extraño motivo, decidimos llevar al revés. Se alimenta de golpes de latidos.

El monstruo de las cosas buenas que no se dicen no tiene forma. Nadie puede verlo. Es invisible, escurridizo, sibilino. Entra en todos los huecos y se apoya en todas las espaldas. Se alimenta de todo tipo de caracteres, especialmente de las comas. No tiene prisa por crecer, pero es tenaz y persistente en su labor, como la termita cuando roe la madera.

Una mañana, el monstruo de las cosas malas que no se dicen y el monstruo de las cosas buenas que no se dicen, deciden enfrentarse en un duelo para descubrir quién es el más peligroso. El resto de los monstruos, entre los que se encuentran el monstruo del miedo a las cosas nuevas y el monstruo que nunca salta sin red, se reúnen para deliberar por cuál de los dos harán sus apuestas. Por una diferencia de 117 votos, el monstruo de las cosas malas que no se dicen se presenta como principal favorito. Tras un brutal duelo de tres días y tres lunas, contra todo pronóstico, el monstruo de las cosas buenas que no se dicen, gana.

lundi 12 octobre 2009

Síndrome de inadaptación tecnológica



Hace más de dos meses, las presiones amiguiles y sociales, me llevaron a sucumbir a la World Net más popular del mundo, esa que mencionan, capítulo sí y capítulo también geeks-nerds ilustres como Sheldon Cooper & friends: el facebook.

Y sí, debo admitir que he descubierto un fascinante y nuevo mundo de posibilidades comunicacioniles. Ahora soy testigo privilegiado de todos y cada uno de los acontecimientos significativos en la vida de mis contactos: se cuando a uno le sienta malamente el tabasco; cuál se ha comprado un bolso amarillo-pollo-casi-piolín; cualo le tira los trastos descaradamente a cualo; y quién ha venido a este mundo, única y exclusivamente, para ser sucesor de Juan Manuel de Prada o diseñador de vestuario de cine porno.

Me he dado cuenta de que la fauna feisbukil se divide, básicamente, en tres especies: el abejorro (o actualizador compulsivo), el buho (o silencioso y aparentemente inactivo observador) y... todos los demás. Sintiéndome very incomoda en la piel de cada una de ellas, ahora puedo asegurar lo que ya intuí desde el minuto 1: el féisbuk no es para mi. En lugar de entretenerme, me deprime, y en lugar de animarme a compartir, me frustra. Why?

Si en Matrix no liberaban una mente pasada cierta edad debido a sus apegos y prejuicios varios, puede que en el proceso de adaptación a las new technologies a mi me este ocurriendo algo similar. Y es que no ha sido hasta prácticamente ayer, cuando he descubierto que lo mío con el invento de masas era una puritita distorsión cognitiva. Dicho con otras palabras, me empeñaba en considerarlo lo que no es: una herramienta de comunicación más o menos creativa. Pero como cualquier usuario caralibril sabe de sobra, lo que se cuenta, cómo se cuenta y su supuesta relevancia, es lo de menos. El facebook cumple una función social-cultural, y obviamente satisface la creciente demanda Mi vida en directo de la que muchos parecen haberse contagiado, pero no puede ser visto, únicamente, con ojos de lector-contador. Mi problema es que, para bien o para mal y sea cual sea el formato internetil que utilice, esos son los únicos ojos que me interesan.

Por lo tanto, tras varios intentos de reconciliación infructuosos, tiro públicamente la toalla. Se acabó la ansiedad de intentar superar mi síndrome de la inadaptación tecnológica. Si estoy enferma, he de asumirlo. It’s over. Non c’è la faccio più. Adieu!

¿Seré la única que lo padece?


P.D. Sé que con esta entrada voy a hacer muchos amiguitos. Mentalizado me he...

mardi 6 octobre 2009

Bi-Curiosity



- ¿Con quién hablabas?
- Con Iván. Está deprimido desde que ha cortado con su novio...
- No sabía que Iván era gay
- No lo es
- Ah... es bisexual entonces
- No le gusta esa palabra
- ¿Entonces como se autodefine?
- No lo hace, odia las etiquetas. Dice que le gustan las personas y que eso es suficiente, que no hay necesidad de dar más explicaciones
- Vaya, parece que últimamente eso de bi-curiosidad está de moda
- ¿No lo dirás por Hollywood, no?
- Pues sí
- ¿Y lo que digan petardas como Lindsay Lohan o Megan Fox es extrapolable al mundo entero?
- Bueno, son un mal ejemplo para muchos jóvenes, mal que nos pese
- Se autoproclaman feministas, pero lo único que consiguen es alimentar el morbo y ese es su único talento. A la mayoría de los hombres les pone descubrir que a una mujer le gustan otras mujeres, pero que también le incluirían a él en el supuesto trío
- Es una fantasía muy común, sí...
- Sin embargo, que un tío bueno anuncie al mundo entero que también le van los efebos no vende tanto
- Sigue siendo un mundo muy homófobo, ya lo sabes. Además, hay puertas que a los hombres nos sigue costando abrir, por todo eso de la educación machomanil...
- ¿Tú te ves teniendo una experiencia homosexual?
- Creo que se me ha pasado el arroz para eso. Si fuera gay, ya me habría dado cuenta
- Yo opino que la vida es larga para algunas cosas y que las posibilidades sexuales son casi tan amplias como las personalidades
- ¿Qué quieres decir?
- Que la heterosexualidad no es tan monolítica como nos la han vendido. Se puede nacer 100% hetero; se puede ser hetero pero tener alguna homoexperiencia alguna vez; se puede ser hetero en un 70-60% pero disfrutar del sexo con gente de tu mismo sexo; o se puede practicar sexo con hombres y mujeres pero tener una tendencia a enamorarse de personas del sexo contrario...
- Puede ser. Nunca me lo había planteado. De todas formas, debe ser agotador
- ¿El qué?
- Ser bisexual o heterogay o como quieras llamarlo
- ¿Y eso?
- Imagina lo que debe ser salir un sábado por la noche y no dejar de cruzarte con tíos buenos y tías buenas por todas partes...



Hay más vida blogil que las castañas y el chocolate para la dueña de este blog. Visitadme en:

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