
Vancouver y sus juegos han propiciado mi reencuentro con un viejo colega: el patinaje sobre hielo (o el deporte más desaprovechado del mundo, que es lo mismo). Y como si de una canción o unos floo powder se tratase, de repente, he sido mágicamente transportada a tiempos pasados con una inesperada y desarmante fuerza.
Sin embargo, entre las piruetas, los axels y los giros de unos patinadores mucho más multiétnicos que los que yo recordaba (thanks Yoda!), me han surgido las mismas preguntas sin respuesta de hace casi diez años.
* ¿Habrá algún tipo de relación directamente proporcional entre la cantidad de brillantitos pro-epilépticos del traje y la categoría patineril del participante?
* ¿Los coreógrafos no han descubierto que musicalmente existe algo más que las bandas sonoras del todo a 100, el adagio de Albinoni y Andrea Bocelli o es que directamente odian a sus discípulos?
* ¿Por qué la mayoría de la gente sigue pensando que los patinadores varones se dividen entre gays, super gays y ultramega gays?
* ¿Quién les diseña esa ropa? ¿quién? Que a la deriva los lleva, ¿quién? ¿Por qué junto a los trajecitos de comunión y los vestidos del baile de graduación yankee, la ropa de los patinadores parece atrapada en una eterna “alcanfor dimension”? ¿dónde están los diseñadores sin fronteras cuando se los necesita?
* ¿Por qué tantos “Mr Ts” llevan pesadas y antiestéticas medallas de oro colgadas del cuello? Almas de cántaro, ¿no veis que os vais a quedar todos sin piños antes de los 30?
* ¿Seré la única que con tanta cuchilla y velocidad siempre anticipa temerosa un improvisado Blood on ice?
* ¿Por qué en estos botox times las hipermaquilladas patinadoras con sus rottenmeyerianos moños parecen empeñadas en echarse 10 años más encima?
* ¿La cada vez más creciente ola de Pimpinelismo (o hermanos fingiendo arrumacos y achuchones públicamente) no le resulta inquietantemente “incestuous borderline” a nadie?
Y hablando de hermanos, en mi intento de desenñoñar el patinaje artístico, aquí les presento, a quienes no los conozcan, a la pareja más cool e indie del Ice world. No sólo por sus looks sino por sus elecciones musicales, los Kerr brothers van marcando tendencia. ¿Os imagináis una coreografia patineril al ritmo de Linkin Park? (atent@s al minuto 4:16)
Pero mi favorite couple, ya retirada, son los champions franceses Marina Anissina y Gwendal Peizerat. Además de derrochar pasión, talento y carisma, pusieron de moda en sus coreografías ese elemento que tanto me gusta: "the reverse lift" o que ella lo sujete a él.
A los que crean que un francés y una rusa estarían más perdiditos bailando un flamencazo on ice que Flanders en un concierto de AC/DC (atent@s a los movimientos y las faces. ¡Lo viven!).
Y, para terminar, he aquí su coreografia más desenfadada y sexy
Happy week!