
No quiero negociar en dinero, años, partes de mi cuerpo o famosas citas shakesperianas, pero habría pagado muy caro de niña por saber que esto que llaman crecer (y la mayor parte de las veces sólo parece caminar sin rumbo fijo), no es, ni remotamente, una línea recta.
“Por cada dos pasos hacia delante, damos uno hacia atrás”, lo cual convierte al tres es una utopía, un espejismo, una fantasía bancaria.
Parece que el universo se empeña en gritarnos que no se puede avanzar sin hacerse pupita ocasionalmente, que las rotundidades redondas, con barriguita, sean de la naturaleza que sean, no existen.
Cada pequeño detalle que añades al día te reformula sin darte cuenta. O, si no, pregúntatelo honestamente: ¿qué has hecho hoy que valga la pena?¿a cual de tus múltiples felicidades has contribuido de alguna manera?
Pongámosle un + a todo lo pro-happiness y un – a todo lo anti-happiness. Es imposible sentirse una piltrafa humana cuando los símbolos positivos desbordan el cuaderno, o, simplemente ganan la batalla, y es igualmente imposible sentirse satisfecho, “cargado”, optimista, dispuesto, cuando el resultado final es negativo.
“Por cada dos pasos hacia delante, damos uno hacia atrás”, lo cual convierte al tres es una utopía, un espejismo, una fantasía bancaria.
Parece que el universo se empeña en gritarnos que no se puede avanzar sin hacerse pupita ocasionalmente, que las rotundidades redondas, con barriguita, sean de la naturaleza que sean, no existen.
Cada pequeño detalle que añades al día te reformula sin darte cuenta. O, si no, pregúntatelo honestamente: ¿qué has hecho hoy que valga la pena?¿a cual de tus múltiples felicidades has contribuido de alguna manera?
Pongámosle un + a todo lo pro-happiness y un – a todo lo anti-happiness. Es imposible sentirse una piltrafa humana cuando los símbolos positivos desbordan el cuaderno, o, simplemente ganan la batalla, y es igualmente imposible sentirse satisfecho, “cargado”, optimista, dispuesto, cuando el resultado final es negativo.
Y es al final del día cuando esas sumas y esas restas condicionan nuestro descanso y... nuestras pesadillas...