
A pesar de que nuestro cerebro contiene un millón de millones de neuronas, la gran ventaja de los ordenadores sobre los humanos (otra más), es que los sistemas operativos se actualizan y renuevan constantemente, mientras que el cerebro humano se aferra a sus viejos esquemas mentales con más fuerza que Maggie Simpson a su chupete.
Cada vez que un amigo o conocido te suelta el irritante “¡eso no te pega nada!” a pesar de que tú sabes a ciencia cierta que ese “eso” es “totally you”, dan tentaciones de buscar un puerto en su cabeza y “actualizarlo”.
Obviously, no es lo mismo que la frasecita te la dedique un friend de toda la vida que un conocido, aunque nadie se libra del “estado de shock post-traumático” que supone.
Los mejores desconocimientos/ofensas/piropos involuntarios que me han dedicado a lo largo de mi vida, han sido:
- No te pega escuchar esa música tan rara
- No sabía que supieras bailar
- No va contigo ver pelis que no sean independientes
- No imaginaba que te gustara escribir
- No es tu rollo apuntarte a fenómenos tipo Harry Potter
- No te pega enfadarte, ¿acaso no estudiaste psicología?
- No me cuadra en ti ese punto freak que tienes
- No te pega tu nombre euskaldun
- No sabía que te gustase cantar. ¡Con lo timidísima que tú eres!
- No imaginaba que al cantar tuvieras una “black voice”
Sin embargo, ante el riesgo de que se te acabe estallando la vena del cuello, hay que asumir unas frustrantes verdades:
1) La gente no ve el mundo como es, sino como son
Cada vez que un amigo o conocido te suelta el irritante “¡eso no te pega nada!” a pesar de que tú sabes a ciencia cierta que ese “eso” es “totally you”, dan tentaciones de buscar un puerto en su cabeza y “actualizarlo”.
Obviously, no es lo mismo que la frasecita te la dedique un friend de toda la vida que un conocido, aunque nadie se libra del “estado de shock post-traumático” que supone.
Los mejores desconocimientos/ofensas/piropos involuntarios que me han dedicado a lo largo de mi vida, han sido:
- No te pega escuchar esa música tan rara
- No sabía que supieras bailar
- No va contigo ver pelis que no sean independientes
- No imaginaba que te gustara escribir
- No es tu rollo apuntarte a fenómenos tipo Harry Potter
- No te pega enfadarte, ¿acaso no estudiaste psicología?
- No me cuadra en ti ese punto freak que tienes
- No te pega tu nombre euskaldun
- No sabía que te gustase cantar. ¡Con lo timidísima que tú eres!
- No imaginaba que al cantar tuvieras una “black voice”
Sin embargo, ante el riesgo de que se te acabe estallando la vena del cuello, hay que asumir unas frustrantes verdades:
1) La gente no ve el mundo como es, sino como son
2) Existe una tendencia natural a simplificar/etiquetar en la raza humana
3) Cada persona es un caleidoscopio único y exclusivo en las manos de otra. Nunca hay dos iguales
4) No es lo mismo conectar emocionalmente con alguien (“leer” y “prever” sus emociones, saber por qué hace lo que hace, qué le duele, qué le fascina, etc) que hacerlo intelectualmente (mismo o parecido nivel cultural, filosofías de vida afines, sentido del humor compatible, mismos gustos o hobbies, etc)
5) Diferentes entornos y circunstancias disparan respuestas distintas
6) Ver crecer a alguien a cierta distancia o “conocer de toda la vida a fulanito” no es conocer (¡leñe!)
7) El dónde, el como y el cuando venimos al mundo, llevan una colección de prejuicios en serie en lugar de otros
También existen rasgos de la personalidad cuyas “etiquetas sociales” se convierten, en la mayoría de los casos, en "redes de arrastre" que llevan consigo mucho más de lo que sería justo o recomendable.
Por ejemplo, cuando alguien es tímido, se da por hecho, aunque sea de forma inconsciente, que, de cara a la galería, también es introvertido, asustadizo, soso, insignificante o poquita cosa.
Homo sapiens del world, ¿acaso hay algo más frustrante que el hecho de que nos limiten aún más de lo que nos limitamos a nosotr@s mism@s?
Propongo desde mi humilde espacio, que from now on guardemos el “no te pega nada” en el baúl de las palabras olvidadas.
También existen rasgos de la personalidad cuyas “etiquetas sociales” se convierten, en la mayoría de los casos, en "redes de arrastre" que llevan consigo mucho más de lo que sería justo o recomendable.
Por ejemplo, cuando alguien es tímido, se da por hecho, aunque sea de forma inconsciente, que, de cara a la galería, también es introvertido, asustadizo, soso, insignificante o poquita cosa.
Homo sapiens del world, ¿acaso hay algo más frustrante que el hecho de que nos limiten aún más de lo que nos limitamos a nosotr@s mism@s?
Propongo desde mi humilde espacio, que from now on guardemos el “no te pega nada” en el baúl de las palabras olvidadas.
"Todo tiene una etiqueta, pero no todo el mundo", from La edad de la inocencia, Edith Warthon.
P.S. Si alguien quiere conocer mi versión de frases horripilantes como “matar dos pájaros de un tiro” o “el hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso”, le invito a pasarse por http://vforvegetarian.blogspot.com/


