dimanche 22 juillet 2012

Los seis tipos de compartidores internetiles



El New York Times junto con Customer Insight Group publicó un estudio que revela la existencia de diferentes tipos de usuarios que comparten información en las redes sociales. Según el informe, existen cinco motivaciones principales para publicar contenido: hacer llegar contenido valioso y entretenido a los contactos, definirse como persona ante los demás, hacer crecer y nutrir las relaciones, el autocrecimiento y correr la voz acerca de acontecimientos, protestas, ofertas y demás.

De acuerdo con el estudio, estos son los seis tipos de ciberautas que comparten contenido:



1. Altruistas: Estas personas son amables, consideradas y responsables. Muchos altruistas están permanentemente conectados y envían información y enlaces vía e-mail o vía facebook/twitter y demás. Cada vez que encuentran algo fiable, útil y relevante, desean que otras personas también se beneficien de él. Suelen compartir consejos o tips sobre nutrición y bienestar, y, al mismo tiempo, usan esta información para decirles a sus amigos que piensan en ellos. Un ejemplo de altruista sería alguien que manda una oferta de trabajo a un amigo en paro o un artículo medico a un familiar con problemas de salud.



2. Profesionistas: Son internautas avispados que, conscientes del potencial de las redes sociales, buscan darle un empujón (o renovación) a su carrera a través de la información que comparten. Suelen crear perfiles y publicar contenido en redes como LinkedIn y facebook, ya que les ayuda a generar contactos profesionales y atraer clientes y socios comerciales.



3. Boomerangs: Este perfil comparte información para obtener validación y reacción. Comparten información valiosa a través de facebook y twitter para captar y atraer a otros usuarios. Quieren ser vistos como personas incitadoras (o directamente provocadoras), inteligentes e informadas, por lo que se decepcionan si no logran una respuesta.




4. Rebeldes o Hipsters: Los hipsters son jóvenes, creativos y populares y se decantan siempre por el último grito en tecnología. Comparten información que demuestre que están a la vanguardia cultural y creativa (a través de métodos más rápidos de comunicación como los sms, twitter o skype). Exhibir contenido para ellos es mostrar quienes son como personas.



5. Conectores: Creativos, considerados y tranquilos, se les da bien ser estrategas y pensar a largo plazo. Suelen hacer planes vía e-mail o facebook y se aprovechan de los descuentos, regalos y promociones online (y a veces invitan a sus contactos a sacar tajada con ellos). ¡Son los grandes ahorradores de la red!.
 



6. Selectivos: Son ingeniosos y emprendedores y se muestran cuidadosos y considerados con la información que comparten. Prefieren mandar un e-mail o un mensaje privado antes que publicar en un muro o "lugar público". Son conscientes de la permanencia de todo lo que se publica en la red, y saben que cada mensaje es registrado, a pesar de que se borre o se envíe a la papelera.

¿Y tú de quién eres?


Y, para terminar, un chistecillo bloguil real como la vida misma ;)



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mercredi 2 mai 2012

Thirtysomething



-      El cuerpo humano comienza a envejecer a los 18 años, ¿lo sabías?

-      ¿No se suponía que era a los 25?

-      No, al parecer, hay procesos que se completan a esa edad, pero el cuerpo, en general, alcanza su plenitud a los 18

-      ¡Que fuerte!

-      No nos dejan disfrutar ni un miserable cuarto de siglo: ¡vivimos sólo para envejecer!

-      Eso parece… oye, ¿a qué viene esta repentina obsesión con la edad? ¿no será por eso de cumplir los 30?

-      Bueno…

-      ¡Lo sabía!

-      Digamos que lo llevo regular…

-      Ajá…

-      ¿Qué es lo que más cambia con el nuevo  dígito?

-     Bueno, los 30 de ahora no son lo que eran hace 40 ó 20 años, además, depende de tu personalidad y las circunstancias en que…

-      No me vengas con rollos y contesta

-     Sólo puedo decirte los cambios que he vivido yo, pero no creo que sea un sujeto modelo en esta o ninguna otra encuesta

-      Será suficiente

-     Está bien. Cuando abandonas los 20, la gente de tu edad está en la fase de búsqueda de árbol, por así decirlo…

-      ¿Búsqueda de árbol?

-      Si, bueno, he pesando que ya que te gustan los pájaros, una metáfora de este tipo sería apropiada

-      OK, entiendo. Sigue

-      Los 30 suponen, básicamente, la transición de la búsqueda de árbol al anidamiento


      -      ¿Te refieres a los hijos?

-     Me refiero a todo lo que sea poner las bases de algo sólido, de construir a largo plazo. Puede ser una relación de pareja, un churumbel, un proyecto laboral, un objetivo creativo, eso depende de cada cual. La gente que no consigue invertir o echar raíces en algo que considere importante, se frustra y se amarga miserablemente

-      Entiendo…

-      Algunos se aferran al nido equivocado o tiran la toalla antes de tiempo, especialmente pasados los temibles 35, que se perciben como la frontera en la que dejas de ser oficialmente joven. Las mujeres sufren más presión con eso de la caducidad del útero, pero, en general, todos creen que lo que no consigan en la treintena, nunca llegará o será menos valioso, como si los 40 fueran una carrera de velocidad que hay que ganar o perder inevitablemente, y la calabaza nunca pueda volver a ser carroza…

-      Suena bastante deprimente…

-      Lo es

-      ¿Entonces prefieres la veintena?

-      Yo no he dicho eso. Creo que estaba más perdido a los 20...

-      Pero has admitido que los 30 son deprimentes

-     Bueno, el panorama, generalizando mucho, resulta más serio que el de la veintena. Las presiones por hacer algo con tu vida son mayores, hay que comenzar a hacer el duelo de la propia juventud… con todo lo que ello supone… además, la gente de tu edad se aleja y se centra en sus “nidos” y algunos amigos se conforman o se aviejunan, pero no tiene que ser peor o más triste o aburrido, también se puede vivir una especie de formateo

-      Intuyo que ahora llega un discurso tipo manual de autoayuda

-     No, nada de eso. Es solo que no todos seguimos las mismas rutas migratorias y no se puede permitir que los horarios de vuelo de las rutas que si compartimos los decidan otros. Cada uno debe valorar de dónde viene y comprobar si está volando a la altura de sus posibilidades o si no está invirtiendo lo suficiente en hacerse feliz

-      No tengo claro si, hasta ahora, he sido lo suficientemente feliz

-      Eso es buena señal. Lo ideal sería que nunca hubiera que planteárselo…


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jeudi 19 avril 2012

Ese rey pecador que viene de matanzarl...



Si Berlanga hubiera introducido los accidentes cinegéticos de la casa real en el guión de La escopeta nacional (o séase, el fraticidio involuntario del rey, su actual rotura de cadera y el autodisparo en el pie del nieto Froilancín), posiblemente, se hubiera considerado demasiado esperpéntico y surrealista, incluso, para el universo berlanguiano. Y es que la realidad siempre supera a la ficción.

No es difícil imaginarse la precuela. Érase una vez un rey muy mayor, carca y achacoso que anuncia a sus consejeros que, en plena semana santa, necesita una dosis de virilidad real en forma de sangre de paquidermo. Todos se le echan encima gritando “¡nooooooooorl!”, pero el monarca, además de los arranques temperamentales, las cabezonerías y los melopasotodoporelarcodeltriunfismos de la vejez, suma la prepotencia rancia de su rango y contesta “pues me largo, porque yo lo valgo”.

Poco imaginaba el juancar la granizada de críticas que le iban a caer por culpa de un accidente delator. Y es que él siempre ha cazado todo lo que se le pusiera por delante, contra cruzadas conservacionistas y sin escrúpulos de ningún tipo ni condición. ¿Por qué le critican ahora? ¿es que es por el gasto económico que ha supuesto su sangriento capricho en plena crisis, por su falta de transparencia o por lo inapropiado del hobbie en si mismo? Sin embargo, de entre todas estas dudas, su mente real no deja de dar vueltas a una espinosa cuestión: ¿si no llevaran todos el cinturón tan apretado, se me habría censurado de la misma forma?




Y es que como bien dice el director de investigaciones de Igualdad Animal, todo el mundo habla del coste económico y de la frivolidad del monarca, pero nadie piensa en el coste de la matanza para la familia de ese elefante, o más bien, elefanta. Se trataba de una matriarca, la pieza estrella de cualquier caza de elefantes que se precie debido a su tamaño, majestuosidad (y magnífico marfil). Contra las cacerías hemingwayanas no hay Diane Fossey que valga. En países paupérrimos como Botswana, los esfuerzos conservacionistas nunca traspasan los muros del poder y el dinero.

Los elefantes, ajenos a la estupidez, ruindad y sadismo humanos, se organizan en clanes organizadísimos y muy complejos. Cuando una matriarca muere, toma su lugar otra hembra que ha recibido todos los conocimientos de la hembra fallecida: las rutas migratorias, dónde buscar agua, comida, etc. La muerte, por causas naturales, de una matriarca, significa que, tras el periodo de luto (con ritos funerarios incluidos que, además, se repiten año tras año) la manada se reorganiza.

Cuando una matriarca muere asesinada, sin embargo, se condena a toda la manada, ya que los más jóvenes no tienen de quien aprender a encontrar esos conocimientos y rutas; este hecho se ha vivido en muchos poblados y ciudades africanas, donde pequeños grupos de jóvenes elefantes asaltan, en una aparente euforia vandálica, desde casas y tiendas hasta siembras y cosechas. Se comportan como se comportarían (de hecho así sucede) un grupo de adolescentes que vive sin la guía de sus mayores. Es entonces cuando los cazadores utilizan estos actos como excusa para matar a estos jóvenes elefantes también.


Resulta ingenuo pero inevitable preguntarse: ¿y todas estas vidas preciosas brutalmente aniquiladas sólo para que un grupo de ricachones sin escrúpulos pueda demostrar que forma parte del equipo de los intocables sin Elliot Ness? ¿no podría alguna especie alienígena bajar a la tierra y cargárselos dolorosa y lentamente, esgrimiendo los mismos y asquerosos argumentos con los que ellos justifican la caza de elefantes?

Ante la presión popular, el mataelefantes real ha pedido perdón, pero no nos engañemos: sólo ha sido un cachete. Sin embargo, por mucho que se disculpe con ese campechanismo que tan buen resultado le ha dado siempre, el asunto sigue oliendo a podrido de forma insoportable. El mismo juancar sabe que, él solito, su mayor representante, ha disparado otro tiro de gracia a ese ente, hasta hace poco intocable, que era la anacronísima institución de la monarquía. Los que vemos el triste espectáculo desde fuera, sin embargo, encontramos, entre el asco, la rabia y la indignación, un rayo de esperanza ante la certeza de que la realeza se esta mutilando, poco a poco, a si misma… por la gracia de dios…

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